Está formado por seis módulos que son:
I.
Introducción
a las normas ISO 9000. La calidad es el atributo que
diferencia a las empresas consistentes, capaces de aportar a sus clientes
el valor extraordinario que motiva ganar su preferencia; de las
organizaciones que cumplen de manera esporádica sus objetivos y se
mantienen en un equilibrio precario frente a sus clientes.
En un
principio la calidad se entendía como un filtro terminal
para detectar
inconsistencias y defectos en productos y servicios. Hoy, la calidad es
una forma de vida que compete a cada uno de los miembros de la
organización en cada una de sus acciones y funciones.
Las
Normas ISO:9000 corresponden a una visión de calidad a nivel de clase
mundial. Las organizaciones capaces de integrar estas normas a su cultura,
y de convertirlas en una constante en el desempeño de su gente, son
organizaciones que tienen los elementos más importantes para destacar en
mercados regionales y globales.
II. Planeación
del Sistema de Gestión de la Calidad. La
implementación de un Sistema de Gestión de la Calidad requiere por parte
de la organización un esfuerzo considerable, que para apuntar a un \cf3
'e9xito seguro, requiere de un proceso estricto y preciso de planeación.
La
calidad nunca puede ser fruto de la improvisación y es vano esperar que un
Sistema de Gestión de la Calidad se produzca por efecto de la casualidad.
Si la organización desea resultados de calidad, la única forma de
lograrlos es trabajar denodadamente por ellos.
La etapa de planeación,
aún cuando puede haber personas que abogan por la acción inmediata,
resulta fundamental para alinear recursos y esfuerzos con el doble
propósito de no debilitar a la organización en su operación cotidiana, y
asegurar que cualquier acción para construir el Sistema de Gestión de la
Calidad, está inserta en un marco de actividades congruentes con su
objetivo final.
No planear, equivale a correr, de manera casi
inminente, el riesgo de caer en retrabajos por omisiones o errores; o de
descubrir que una actividad especialmente desgastante en realidad no era
prioritaria o ni siquiera necesaria.
Planear en forma asertiva el
Sistema de Gestión de la Calidad, proporciona la seguridad que la
organización está realmente enfocando sus esfuerzos y recursos a obtener
resultados de calidad.
III. Documentación
del Sistema de Gestión de la Calidad. El corazón
del Sistema de Gestión de la Calidad lo constituye el Manual de la
Calidad, en donde la organización hace evidente su determinación de
incluir la calidad en su vida operativa mediante la documentación de sus
procesos.
Las organizaciones que ven el Sistema de Gestión de la
Calidad como un trámite engorroso pero necesario
para ser proveedor de una
organización mayor, consideran la documentación de procesos como mero
requisito de poner por escrito su forma de actuar.
Por su parte, en
las organizaciones orientadas a la superación y la mejora continua, tal
documentación, se convierte en un compromiso evidente de hacer siempre las
cosas de la misma manera y con el mismo espíritu de hacerlas bien y en
orden.
Una vez concluido, el Manual de la Calidad representa una
responsabilidad y un compromiso, pero también es un instrumento formidable
para dotar a la organización de su máxima capacidad competitiva.
IV. Formación
de auditores ISO 9001:2000. El concepto de auditoria
estuvo durante mucho tiempo ligado exclusivamente a las áreas
administrativas y contables de las organizaciones.
Todavía hoy, la
expresión "auditoria financiera", presupone una revisión exhaustiva de
cuanto tenga que ver con los recursos monetarios de la organización.
Conforme
la urgencia de la calidad fue creciendo en el entorno de las
organizaciones, se descubrió la necesidad de aplicar métodos de
verificación con niveles de exigencia similares a los de la auditoría
financiera.
De esa manera, aparece el concepto de Auditoria de
Calidad, cuya finalidad es consolidar al Sistema de
Gestión de la Calidad,
y por lo tanto, fortalecer a toda la organización.
La
apreciación de la calidad como un aspecto sujeto a auditoría, ha servido
para formalizar tanto la visión de la calidad como el alto nivel de
exigencia que requiere para su integración en la cultura organizacional.
V. Medición,
análisis y mejora. La premisa básica de la
calidad dice "lo que no se puede medir, no se puede mejorar". Medir,
establecer criterios, comparar y evaluar, son acciones obligadas
para
aspirar a obtener una mejoría en cualquier ámbito de la vida, sea
profesional o personal.
Desde el niño que en los primeros años de
escuela mide su aprovechamiento por las calificaciones que obtiene en cada
examen, y se esfuerza por la motivación de "sacar diez", hasta las
empresas de clase mundial que propugnan por "cero defectos" para competir
ventajosamente en mercados internacionales; el concepto de medir, analizar
y mejorar se haya presente de manera constante en la vida misma.
El
sistema de gestión es apenas un punto de partida para la obtención de la
calidad en la organización, pues su función consiste en medir y aportar
los elementos para el análisis de dichas medidas.
Es necesario
que el Sistema de Gestión de la Calidad, se complemente oportunamente con
la voluntad y el esfuerzo intencionado de aprovechar sus resultados para
ejecutar las acciones que lleven a la organización a la superación
continua de sus productos, procesos, y de manera primordial, de su gente.
VI. Las
5S, productividad en el área de trabajo. "Las
Cinco eses" es una técnica de calidad, de origen japonés, que promueve
convertir el lugar de trabajo en el sitio más adecuado para fomentar la
productividad.
La esencia de la técnica consiste en implementar
cinco hábitos, identificados por las palabras japonesas: SEIRI,
(Seleccionar), SEITON (Ordenar), SEISO (Limpiar), SEIKETSU (Estandarizar)
y SHITSUKE (Disciplinar).
Su aplicación es universal: Si es
necesario 5S ordena y organiza las empresas que requieren estandarizar sus
procedimientos y mejorar su ambiente; pero también puede magnificar las
condiciones favorables de aquellas que ya trabajan en un entorno limpio y
ordenado.
El objetivo final de 5S es crear y mantener un clima
laboral que fomenta la motivación del personal, la eficiencia de los
procesos y en consecuencia, la calidad, la productividad y la
competitividad de la organización.